Editorial

Poncio Pilato en la era coronavirus

Municipios

Falta de agua y asueto en la ciudad.


En plena emergencia sanitaria nacional y provincial, el intendente de la capital entrerriana, Adán Bahl, dispuso en las últimas horas de ayer un asueto administrativo para el municipio, que trabajará entonces por 15 días con los servicios más vitales e indispensables.

En conferencia de prensa junto a la viceintendenta Andrea Zoff, el presidente municipal explicó que la medida es para el cuidado y beneficio de los ciudadanos y ciudadanas.

Es la primera aparición pública del intendente en varios días, aun cuando su presencia fue requerida en varias oportunidades por la falta de suministro de agua en varios lugares y por varios días. La Casa de Gobierno comunicó el viernes pasado, en medio de una reunión para definir las políticas a llevar a cabo en la emergencia, la suspensión de cualquier actividad a realizarse allí por falta del servicio. Cabe recordar que la higiene de manos y desinfección de superficies es uno de los pilares elementales para prevenir y controlar el avance del coronavirus.

Aunque la mayoría de los funcionarios parecer aprobar la decisión de Bahl apelando a su buena voluntad, no deja de ser llamativo el hecho de que no se ha podido dar otra respuesta certera a la falta de agua, indispensable para poder llevar a cabo las rutinas de limpieza que tanto publicitan los spots de cuidado que la misma intendencia puso en circulación.

Los reclamos de los vecinos y vecinas han sido numerosos en lo que va del 2020. El gobierno de Paraná evidencia la carencia al no orquestar solución alguna, atribuyendo la falta de provisión a diversos factores que van desde problemas eléctricos hasta un mega proyecto de modificación y reparación de cañerías en las zonas afectadas.

A ciencia cierta lo que ha quedado en el día de hoy es el asueto administrativo de Paraná, lo que produce una peor calidad en la comunicación entre las demandas y quienes deben darle solución. La emergencia sanitaria, en este caso, ha sido la excusa oficial mientras que, en la praxis, el cuidado del ciudadano está lejos de ser una de las prioridades del municipio si no parecen poder brindarle el acceso a un servicio básico. 

Lavarse las manos”, más que una acción de cuidado suena a privilegio y a una decisión estratégica para entendidos.

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