HACE 500 DÍAS MACRI ELIMINABA EL MINISTERIO DE SALUD

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El 5 de septiembre de 2018, se promulgaba el Decreto 801/2018, mediante el cual el gobierno de Mauricio Macri formalizaba el pase de 11 Ministerios a Secretarías, entre las cuales se encontraba la cartera de Salud. A 500 días de ese suceso, en este nuevo contexto mundial y nacional que reivindica la salud pública, el recordatorio del mismo junto con otras decenas de medidas que perjudicaron el bienestar de la sociedad parece ser necesario para la prevención futura de este tipo análogas decisiones


La baja de rango propuesta por, en ese momento el gobierno de argentinos y argentinas, implicó una reducción en el personal sanitario y en el presupuesto destinado, consecuentemente también se vieron afectadas las diferentes prácticas y servicios que se brindaban desde el área de salud. 

 

La reducción que Salud tuvo en su presupuesto, que varió significativamente entre 2018 y 2019. El presupuesto total del Ministerio de Salud en 2018 fue de 46.123 millones de pesos, que se dividieron entre todas las áreas que dependían de esta cartera en aquel momento. Un año más tarde, la cartera recibió 37.794 mil millones de pesos, que fueron distribuidos entre los principales programas de la, ya por entonces, declarada Secretaría. Casi 10 mil millones menos. Esta quita de presupuesto se destinó según los propios encargados de dicha decisión, al pago de la deuda pública. Ciencia, Educación y Tecnología fueron áreas que sufrieron recortes similares al de Salud en esos años.

 

La crisis que atravesó el sistema sanitario fue de gran dimensión, incluso en la actualidad, cuando se hace presente una real necesidad de contar con la fortaleza del mismo, se descubre constantemente la falencia de estos tiempos pasados. 

 

Anteriormente al anunció que convertía a Salud en Secretaría, ya se observaba un constante deterioro de su atención, teniendo que responsabilizarse los gobiernos provinciales, y Entre Ríos no fue la excepción. 

 

• El Programa Remediar pasó paulatinamente desde 2016, de recibir 78 medicamentos a 42. A nivel nacional sólo se mantuvieron 7, pero la Provincia hizo refuerzos presupuestarios a los centros de salud en 2016 y 2017 por un monto estimado de 3 millones de pesos. 

• Demoras en las trasferencias de recursos para el Programa Incluir Salud, que contaba con más de 33 mil beneficiarios. Para la continuidad de las prestaciones -personal, medicamentos, prestaciones de alta complejidad y discapacidad, entre otros-, se debía afrontar un costo de 9 millones de pesos, y la Nación ya debía 98 millones. 

• Discontinuidad en el envío de leche en polvo para el Programa Materno Infantil, faltante de medicación en el Programa de Prevención de Diabetes y Factores de Riesgo Cardiovascular. 

• Faltante de preservativos, anticonceptivos orales e inyectables en el Programas Salud Sexual y Reproductiva y VIH-Sida, como también la atención en hormonización en personas trans, la cual quedó a cargo del gobierno provincial por sumas de cientos de miles de pesos. 

• El reconocido Programa Qunitas fue dado de baja ya en el 2016 aduciendo “la peligrosidad de algunos elementos que se entregaban en el plan pondrían en riesgo la salud de los recién nacidos”, cuestión desmentida un año después por la Justicia, pero nunca restituido. No se tuvo en cuenta que este programa se trata de una estrategia de trabajo realiza un seguimiento con el objeto último de disminuir la mortalidad infantil y maternal prevenibles.

• Irregularides en el Programa Ampliado de Inmunizaciones y faltante de insumos en el Centro Único Coordinador de Ablaciones e Implantes de Entre Ríos (Cucaier) que Salud de la Provincia debió comprar para reencauzar el tratamiento de un mes de 130 pacientes trasplantados.

 

Así la trágica enumeración podría seguir y ser más exhaustiva, aunque la idea queda clara: estos recortes, faltantes, desintegraciones, abandonos, provocaron una gran flagelación en la vida de los entrerrianos y entrerrianas en particular, con un gobierno provincial que intentaba atender los programas con recursos propios, pero el abandono de fue generalizado, sistemático y profundizado en todo el país. 

 

La eliminación del Sistema de Salud, fue duramente criticada por profesionales, especialistas y referentes en la materia, aunque los referentes de Cambiemos a nivel provincial desatendieron este reclamo legítimo. 

 

El actual diputado nacional de Cambiemos, Atilio Benedetti, en ese momento candidato provincial respaldado abiertamente por Mauricio Macri, recorría hospitales como forma de campaña y fue increpado varias veces ante las falencias del sistema que provocaron primeramente el desamparo a los diferentes programas y que terminaron con la debacle de los mismos ante el rebajamiento a Secretaría. Con todas las evidencias expuestas, Benedetti seguía apoyando las políticas y los recortes llevados a cabo, al mismo tiempo que denostaba el trabajo realizado por el gobierno provincial.

 

Rogelio Frigerio, entonces actual Ministro del Interior del país y figura que buscaba consagrarse en tierra entrerriana, esquivaba el debate propuesto sobre salud, justificando que el gobierno nacional debía establecer qué ejes eran prioritarios de ese momento y cuáles no, evidenciando que la Salud de todos y todas para el partido político de Cambiemos correspondía al segundo grupo. 

 

Además, con el contexto socioeconómico de esos años, el cual asfixiaba la economía de cada hogar con una inflación acelerada y descontrolada, la pérdida de una estabilidad laboral con inclinaciones a la informalidad y la flexibilización, por lo que muchos/as dejaron de poder acceder a una prepaga, a una obra social y su atención médica se abocó a los servicios de la salud pública. 

 

Teníamos entonces un panorama bastante desolador: un sistema de Salud desmembrado, sin recursos ni presupuesto y con una creciente demanda social. Un cúmulo de factores de gran peligrosidad de colapso.

 

El COVID 19 ha dejado ver la importancia, lo esencial de un Sistema de Salud Pública en el que entremos todos y todas, porque tarde o temprano, vamos a necesitarlo. Casualidad o no, una pandemia mundial nos encuentra con la vuelta a la categoría de Ministerio de Salud, y un Estado Nacional y provincial que apuesta por rearmar y organizar con urgencia las políticas necesarias para la atención inminente de las personas que tienen transmisión de coronavirus, sin desatender las otras miles de asistencias necesarias, tanto de Salud, como alimenticias, económicas y laborales.  

 

El Estado hace la diferencia, y la Salud Pública también. Ahora y cuando volvamos a la “normalidad” tiene que seguir siendo así, dejando atrás, en un pasado reciente pero decididamente descartado de que la salud es un gasto, que no es una prioridad ni un derecho del pueblo argentino.

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